El Gobierno descontará el día a estatales que adhieran al paro nacional convocado por la CGT
La medida de fuerza coincidirá con el tratamiento del proyecto oficialista en la Cámara de Diputados. Habrá paralización del transporte y movilizaciones sindicales, mientras el Ejecutivo ratificó que aplicará descuentos salariales a quienes no concurran a trabajar.

El Gobierno nacional confirmó que descontará la jornada a los empleados públicos que se sumen al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la reforma laboral que impulsa el oficialismo. La advertencia fue transmitida por fuentes de la Casa Rosada en la antesala del debate legislativo previsto en la Cámara de Diputados.
Según indicaron funcionarios, el descuento salarial alcanzará a quienes no asistan a sus puestos o no cumplan funciones durante la jornada de protesta. “Pueden hacer lo que quieran, pero están avisados de que les vamos a descontar el día a quienes se adhieran”, señalaron desde el entorno gubernamental, en una postura que busca desalentar la adhesión a la medida de fuerza.
El paro se enmarca en el tratamiento parlamentario de la reforma laboral promovida por La Libertad Avanza, que aspira a obtener dictamen en comisión y llevar la iniciativa al recinto en el transcurso de la semana. De concretarse ese cronograma, la huelga tendrá impacto nacional y coincidirá con el debate legislativo.
Transporte paralizado y organización de servicios
A diferencia de anteriores protestas, la jornada contará con adhesión plena de los gremios del transporte, por lo que no habrá colectivos, trenes, subtes ni taxis. Esta situación complicará el traslado de trabajadores, especialmente en el sector público.
Desde el Ejecutivo sostuvieron que cada organismo deberá reorganizar su funcionamiento para garantizar la atención mínima. “Habrá que organizar a todos los empleados. Pero tienen que venir a trabajar sí o sí. Cómo sea”, expresó un funcionario.
En el plano sindical, la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) confirmó su adhesión al paro sin movilización, mientras que la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) convocó a marchar frente al Congreso durante el debate.
Críticas sindicales y clima de confrontación
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, cuestionó la estrategia legislativa del oficialismo y defendió la movilización callejera como herramienta de presión. “No creemos que la mejor estrategia sea hacerle el juego al Gobierno, dejando vacío el Congreso en las calles para que los diputados puedan actuar con mayor facilidad”, afirmó.
El dirigente también ironizó sobre la votación en el Senado al señalar que durante el tratamiento previo “hubo más valijas en el Congreso que en la estación de Retiro durante las vacaciones”, en alusión a presuntas irregularidades.
Por su parte, Andrés Rodríguez, referente de UPCN y secretario adjunto de la CGT, sostuvo que el proyecto “quita derechos y no va a crear ni un solo empleo”, y reclamó una revisión integral de la iniciativa.
El debate por las licencias médicas
El conflicto se profundizó tras la polémica por un artículo que reducía el régimen de licencias médicas. Frente a las críticas, el oficialismo anunció cambios en ese punto durante el tratamiento en comisiones, aunque desde el sindicalismo advierten que persisten otros aspectos cuestionados, como la ultraactividad de los convenios colectivos, la prioridad de acuerdos por empresa sobre los de actividad y la regulación de asambleas en los lugares de trabajo.
Internas gremiales en medio del paro
La convocatoria también dejó en evidencia diferencias dentro del movimiento obrero. Omar Maturano, de La Fraternidad, aseguró que “todo el transporte va a paralizar su tarea por 24 horas”, en línea con la decisión cegetista.
En contraste, el titular de la UOM Córdoba, Rubén Urbano, calificó de “bastante tibia” la medida y reclamó una protesta más contundente. “No nos sirve un paro dominguero en estos momentos cruciales. No se trata de un acuerdo salarial, sino de algo gravísimo como quitar derechos a los trabajadores”, afirmó.
Con descuentos salariales anunciados, servicios de transporte paralizados y movilizaciones previstas frente al Congreso, la jornada de paro se perfila como un nuevo episodio de alta tensión entre el Gobierno y el sindicalismo, en una semana decisiva para el futuro de la reforma laboral.
FUENE: Análisis Digital





























