A 36 años de la desaparición de Blanca Susana Sola: errores, vacíos y una causa que busca nuevas respuestas
En un nuevo aniversario de su desaparición, el caso de la joven de Gualeguaychú vuelve a interpelar a la justicia. La investigación, reactivada tras décadas de abandono, suma una nueva línea judicial y convoca a testigos para avanzar en una historia marcada por la falta de respuestas.

* Escribe Milagros Taffarel
Tres décadas después de la desaparición de una joven en Gualeguaychú, el caso resurge gracias al trabajo de una periodista, la decisión de una familia que no baja los brazos y una causa que había sido sepultada junto con su expediente. La historia de Blanca Susana Sola revela las heridas de una justicia que no supo -o no quiso- buscarla.
La chica que se tragó la tierra
Gualeguaychú, diciembre de 2018. En la calle Río de los Pájaros, cerca del galpón de una reconocida empresa de transportes de la ciudad, se realiza una excavación tras la denuncia de la aparición de unos huesos, posibles restos humanos. Paola Robles Duarte, periodista oriunda de Paraná y especializada en cobertura judicial, se acerca a uno de los policías presentes y le consulta sobre las hipótesis del caso.
“Pueden llegar a ser los restos de la chica Sola”, le responde. Esa fue la primera vez que la periodista escuchó ese nombre: el de Blanca Susana.
En ese mismo momento, Paola saca su celular y comienza a investigar. Encuentra apenas dos referencias: una nota de Diario El Argentino, escrita por Nahuel Maciel, y un posteo de Facebook de Daniel Van Der Beken, titulado “La chica que se tragó la tierra”.
“Me sorprendió que, habiendo vivido catorce años en Gualeguaychú y habiendo cubierto temas judiciales, nunca hubiera oído hablar de ella”, recuerda.
El día que Blanca desapareció
Blanca Susana Sola tenía 14 años cuando desapareció, el 17 de marzo de 1990. Ese día fue a la casa de su hermana Gloria, a tres cuadras, y de ahí llevó a sus sobrinos a un cumpleaños. Más tarde, regresó a lo de Gloria. Emma, una vecina, la saludó al pasar. Fue la última persona que la vio.
“Ella volvía siempre antes de oscurecer”, dice su hermano Juan. Pero esa noche no volvió. “Se quedó a dormir en lo de Gloria”, dijo Alicia, la hermana menor. Al día siguiente, cuando Gloria fue a la casa materna, comprendieron que Susana había desaparecido. Buscaron en casas de vecinos, llamaron al radio servicio, y finalmente hicieron la denuncia en la Comisaría Cuarta de la calle Rodó.
Gualeguaychú era una ciudad chica, con tintes de pueblo. “Anda alguien llevándose a las nenas, que no salgan” o “Se la llevaron los gitanos”, se decía en los barrios. La policía eligió una hipótesis: fuga de hogar. “El comportamiento de Susana ese día no corresponde al de una chica que se va a profugar: salió sin abrigo, sin documento, se quería quedar a comer torta y tomar jugo en un cumpleaños. Nada indica lo que después declararon los jueces”, sostiene Robles Duarte.
Y agrega: “Hay declaraciones judiciales que decían: ‘Si no fue una fuga, va a aparecer. Y si no aparece, cuando cumpla la mayoría de edad se asumirá que se fue por decisión propia’. Totalmente echando por tierra otras posibilidades, como un secuestro o un caso de trata”.
Juan, su hermano, lo confirma: “Nunca se nos habló de trata de personas, tampoco se chequearon las salidas de la provincia”. En ese entonces, no existían protocolos ni alertas inmediatas. Aun así, se realizaron allanamientos en prostíbulos. “En uno de ellos se rescató a una chica del Norte”, recuerda Paola.
Una causa que desapareció del mapa judicial
En 1991 se creó el Juzgado de Instrucción N° 3. Asumió el juez García Jurado, quien heredó todas las causas de la secretaría. De perfil mediático, habló de fuga de hogar, deslizó conflictos familiares y contribuyó a instalar esa idea. “Había mucho prejuicio porque era una familia humilde”, apunta la periodista.
Tras el hallazgo de los huesos en 2018 -cuya procedencia finalmente no pudo identificarse- Paola se comunicó con el fiscal Martín Scattini para pedir acceso al expediente. La respuesta la descolocó: no existía causa activa por la desaparición de Blanca. “Me dijo que no estaba conectada con el hallazgo, que no sabía nada sobre esa chica. ‘Tendrás que preguntar’, me dijo”.
El caso había sido tramitado bajo el viejo sistema de instrucción penal, derogado en 2012. El expediente nunca fue digitalizado. Según explicó el juez Ignacio Telenta, quien lleva adelante la causa actualmente, tras una búsqueda en los archivos se encontró un registro con una carátula similar al caso de Blanca. Figuraba entre los expedientes expurgados por el Tribunal. Fue incinerado por orden general, como parte de una limpieza administrativa. No había expediente. No había causa. No había búsqueda.
Reconstruir lo perdido
“¿Cómo se reconstruye una historia sin expediente?”, se pregunta Paola. “Es muy difícil. La mayoría de los funcionarios judiciales que intervinieron ya estaban jubilados. Habían pasado casi treinta años”.
La periodista comenzó una reconstrucción desde cero: consultó archivos en la hemeroteca del Instituto Magnasco, entrevistó a vecinos, localizó al abogado de la familia. En marzo de 2019, al cumplirse 29 años de la desaparición, publicó la primera nota que volvió a poner el caso en la agenda.
La visibilización forzó al Poder Judicial a actuar. El juez Ignacio Telenta gestionó el ingreso de Blanca al Sistema Federal de Búsqueda de Personas (SIFEBU). “Fue gravísimo que no estuviera en el SIFEBU. Cuando se hizo la progresión facial y se amplificó su búsqueda, Blanca comenzó a estar en oficinas públicas, en partidos de fútbol, en campañas de organizaciones. Su ausencia se volvió visible”, afirma. También se colocó una placa en su barrio, como gesto de memoria y reparación.

Como parte de la reconstrucción del caso, la justicia recreó una imagen de cómo se vería hoy Blanca Susana. Fuente: SIFEBU.
La familia decidió constituirse como querellante. “Eso les da la posibilidad de proponer medidas, tener acceso al expediente y estar presentes en cada instancia judicial”, explica Telenta.
Desde entonces, la investigación se reactivó, aunque los avances se mantienen bajo reserva. “No se difunden detalles para no frustrar el éxito de la investigación penal preparatoria”, aclara el juez. Se trabaja sobre múltiples líneas: búsqueda con vida, búsqueda de restos. Se consultaron cementerios, morgues, registros de personas NN, RENAPER, AFIP, ANSES, migraciones y hospitales. Todos los resultados han sido negativos.
Placa descubierta en 2024 en la casa paterna de la familia Sola. Fuente: Municipalidad de Gualeguaychú.
En este nuevo aniversario, la causa vuelve a mostrar movimientos concretos. En el marco de la línea de investigación reabierta a partir de una nueva causa judicial, se están convocando nuevos testigos que puedan aportar información relevante. La medida busca reconstruir piezas clave de una historia fragmentada y abrir nuevas posibilidades en una investigación que, durante años, estuvo paralizada.
Por otro lado, Paola reconoce que la sociedad actual no es la misma que en 1990, pero advierte que aún hay mucho por hacer.
“Hoy hay protocolos con perspectiva de género, la Ley Micaela, fiscalías especializadas. Pero siguen existiendo prácticas revictimizantes. La formación no siempre es suficiente, ni se garantiza. En la mayoría de los medios, las editoras de género siguen siendo una deuda pendiente”.
Sobre los recursos del Estado, es crítica: “Nunca hay presupuesto para lo importante. Ni para la formación, ni para la contención de las familias. En Gualeguaychú recién hace un año y pico tenemos una fiscalía de género”.
“Si está viva, la tenemos que encontrar”
“Pudimos poner a Blanca en el centro, masificar su búsqueda. El caso fue silenciado en su momento. Hoy, al menos, sabemos que falta Blanca Susana Sola”, expresa Paola, rememorando los motivos que la llevaron a la reconstrucción del caso.
“El rol que nos toca es dar una respuesta. Esa familia espera algo del Poder Judicial desde 1991”, sostiene Ignacio Telenta. “Hoy existen protocolos, fuerzas entrenadas, procedimientos eficaces. Pero lo fundamental es denunciar de inmediato”.
Juan Sola, el hermano de Blanca, lo dice sin dudar: “En estos últimos años se hizo mucho más que en treinta. Si mi hermana está viva, la tenemos que encontrar. No perdemos las esperanzas”.
Si tenés algún dato sobre ella, podés comunicarte con el Ministerio de Seguridad (línea 134), llamar al 911, al 0800-333-5500 (Missing Children) o al 03446-426140 (Juzgado N° 2 de Gualeguaychú).
RADIO 2820





























