Indignación en el hospital: largas filas, frío, pocas respuestas y fuerte reclamo por la falta de turnos médicos
Largas filas desde la madrugada, esperas de hasta seis horas y turnos que se agotan en minutos exponen una problemática estructural que genera indignación en Gualeguaychú.

La situación en el Hospital Centenario volvió a encender las alarmas entre los vecinos de Gualeguaychú, quienes denuncian serias dificultades para acceder a turnos médicos. Lejos de tratarse de un hecho aislado, lo ocurrido en los últimos días refleja una problemática sostenida en el tiempo: conseguir atención en consultorios externos se ha convertido en una tarea desgastante que exige madrugar —o directamente no dormir— para tener alguna posibilidad.
De acuerdo a múltiples testimonios, las filas comienzan a formarse en plena madrugada. Hay quienes llegan cerca de las 3 o 3.30 de la mañana y, aun así, se encuentran con varias personas por delante. Para cuando amanece, la cantidad de pacientes ya es considerable y la expectativa crece, aunque no siempre con resultados positivos. En muchos casos, quienes esperan durante horas se retiran sin haber conseguido turno.
La escena se repite dentro del edificio: pasillos colmados, filas que se extienden por distintos sectores y pacientes que permanecen de pie durante cinco o seis horas. Adultos mayores, personas con dolencias crónicas y acompañantes deben soportar condiciones que muchos califican como indignas, en medio del cansancio, el malestar y la incertidumbre.
Los reclamos apuntan principalmente al funcionamiento del sistema de turnos. Según relatan los usuarios, la disponibilidad es limitada y las fechas que se otorgan suelen estar diferidas por semanas o incluso meses. A esto se suman reprogramaciones, profesionales que dejan de atender y demoras administrativas que agravan aún más el panorama.
En algunos casos, incluso quienes logran obtener un turno enfrentan nuevos obstáculos. Cambios en la agenda, consultas suspendidas o falta de actualización en el sistema generan situaciones de desconcierto y enojo. “Hacés todo el esfuerzo, venís de madrugada, y después te dicen que no figura el turno o que hay que esperar más”, es una de las quejas que más se repite entre los pacientes.
Pese a este contexto, muchos coinciden en que el personal de salud no es responsable directo de la situación. Por el contrario, destacan la predisposición y el trato recibido, aunque reconocen que los trabajadores también se ven desbordados por un sistema que no logra dar respuesta a la demanda creciente.
El problema deja al descubierto una falencia estructural: la falta de turnos suficientes para cubrir las necesidades de la población. Especialidades con alta demanda, como cardiología, presentan demoras prolongadas, lo que obliga a los pacientes a reorganizar sus rutinas o postergar controles médicos importantes.
Mientras tanto, la única alternativa para muchos vecinos sigue siendo la misma: madrugar, hacer fila durante horas y esperar que, esta vez, haya lugar. Una dinámica que se repite desde hace años y que, lejos de mejorar, parece agravarse, alimentando el malestar y la sensación de abandono entre quienes dependen del sistema público de salud.






FUENTE: Redes




























