Multitudinaria marcha ambiental volvió a reclamar por el Río Uruguay: “Sin agua no hay vida”
La 22ª movilización al puente internacional reunió a vecinos de Gualeguaychú y otras ciudades en defensa del río y contra la contaminación. También hubo protestas en Colón y Concordia.

Este domingo, Gualeguaychú volvió a ser escenario de una de las expresiones ambientales más emblemáticas del país. Con una importante convocatoria, se realizó la 22ª Marcha al Puente Internacional General San Martín, en la que vecinos y organizaciones reafirmaron su histórica lucha en defensa del río Uruguay.
La concentración comenzó en Arroyo Verde y luego avanzó en caravana hacia el puente, en una jornada que también tuvo réplicas en ciudades como Colón y Concordia. En todos los casos, el eje fue el mismo: el rechazo a la contaminación, la defensa de los humedales y la oposición a nuevos proyectos industriales considerados perjudiciales para el ecosistema.
Bajo la consigna “Sin agua no hay vida”, los manifestantes denunciaron el impacto ambiental de la planta de celulosa UPM (ex Botnia) en Fray Bentos. A más de dos décadas del inicio del conflicto, sostienen que continúan los vertidos contaminantes y cuestionan la falta de controles efectivos.
Durante la lectura del documento central, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú fue contundente: “No nos convoca la costumbre, nos convoca la urgencia”. En ese sentido, remarcaron que la problemática no solo persiste, sino que se ha profundizado con el paso del tiempo.
Entre las principales denuncias, señalaron la presencia de metales pesados y compuestos químicos en el agua, el exceso de fósforo y nitrógeno —factores que favorecen la proliferación de cianobacterias— y los reiterados episodios de olores provenientes de emisiones gaseosas.
También hicieron referencia a incidentes registrados en los últimos años, como derrames de sustancias químicas y fallas operativas en las plantas, lo que, según sostienen, evidencia falencias en los controles ambientales.
Uno de los puntos más críticos del documento fue el cuestionamiento al sistema de monitoreo binacional. Los ambientalistas denunciaron demoras en la publicación de datos, falta de transparencia y la modificación de normativas para permitir mayores niveles de contaminación.
En ese marco, exigieron “monitoreos reales y transparentes”, acceso inmediato a la información ambiental y el cumplimiento efectivo del Estatuto del Río Uruguay. Además, reclamaron que se priorice la soberanía ambiental por sobre acuerdos comerciales o intereses empresariales.
La movilización también puso el foco en el impacto acumulativo de la segunda planta de UPM, ubicada sobre el río Negro, cuyos efluentes terminan desembocando en el río Uruguay. Según advirtieron, esto incrementa la carga contaminante y agrava fenómenos como la aparición de algas tóxicas y la disminución del oxígeno en el agua.
A su vez, se sumó un nuevo eje de preocupación: el proyecto de la empresa HIF Global en Colón. Los manifestantes alertaron sobre los riesgos de esta iniciativa, vinculados al uso intensivo de agua, la posible contaminación térmica y química, y el impacto sobre el paisaje y las economías regionales.
“Nos lo presentan como energía verde, pero es el mismo modelo extractivo de siempre”, cuestionaron, al tiempo que rechazaron cualquier emprendimiento industrial que comprometa los recursos naturales de la cuenca.
La jornada también tuvo un fuerte contenido político. Los organizadores criticaron decisiones gubernamentales como la flexibilización de normas ambientales y la derogación de leyes de protección, además de señalar la responsabilidad de distintos actores en el avance de actividades consideradas perjudiciales.
En ese sentido, denunciaron la expansión de monocultivos forestales destinados a abastecer a la industria celulósica, a los que vinculan con el consumo intensivo de agua y el uso de agroquímicos.
La movilización no solo fue una instancia de protesta, sino también de reafirmación identitaria. “Gualeguaychú no olvida”, expresaron, recordando los inicios del conflicto y la histórica resistencia de la comunidad.
Además, se destacó la articulación con otras localidades. En Colón, la protesta se dirigió hacia el Puente General Artigas, mientras que en Concordia se realizó una caravana y posterior asamblea, consolidando un reclamo regional en defensa del río Uruguay.
Finalmente, los ambientalistas insistieron en la necesidad de avanzar hacia un modelo productivo sustentable, basado en la agroecología y la soberanía alimentaria, y reclamaron políticas públicas que garanticen la protección del ambiente a largo plazo.
“Marchamos para ser escuchados”, concluyeron, en una jornada que volvió a poner en agenda la problemática ambiental y reafirmó el compromiso de una comunidad que, tras más de 20 años de lucha, sigue defendiendo el río como un bien vital.
FUENTE: GualeDigital





























