Se llevan adelante los trabajos de limpieza y puesta en valor en la Catedral San José
Equipos especializados realizan tareas de hidrolavado en la fachada y torres del templo, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

La Catedral San José comenzó a mostrar una renovación visible a partir de trabajos de limpieza en su fachada principal y torres, en el marco de una intervención orientada a la puesta en valor de este edificio histórico.
Las tareas están a cargo de equipos especializados que utilizan sistemas de hidrolavado para remover la suciedad acumulada durante años sobre la superficie de cemento a la vista. El objetivo es recuperar el aspecto original del templo sin alterar su estructura ni afectar su valor patrimonial.
Los trabajos avanzan con normalidad y no interfieren con las actividades religiosas habituales, lo que permite mantener el funcionamiento del espacio mientras se desarrollan las tareas de mantenimiento.
La intervención se da en paralelo con obras que se ejecutan en un sector del mismo predio, donde funcionó el ex cine Palma. En ese contexto, se acordó incluir la limpieza integral del frente del templo como parte de las mejoras generales en la zona.
Un edificio con más de un siglo de historia
La historia de la Catedral se remonta a 1865, cuando se colocó la piedra fundamental con el padrinazgo de Justo José de Urquiza. El templo fue inaugurado en 1890, inicialmente sin torres, con una arquitectura de estilo renacentista-ecléctico y planta en cruz latina.
En 1911 se incorporaron las primeras torres, que con el tiempo fueron reemplazadas por las actuales estructuras de menor altura. En 1957, mediante una disposición del papa Pío XII, la iglesia fue elevada al rango de catedral tras la creación de la diócesis de Gualeguaychú.
A lo largo de su historia, el edificio también recibió distintas intervenciones, como las reformas en el presbiterio en 1999, y conserva un importante patrimonio artístico, que incluye pinturas en sus techos y una imagen de la Virgen del Rosario tallada en cedro en el siglo XVIII.
Con estas tareas de limpieza, uno de los íconos arquitectónicos y religiosos de la ciudad inicia una nueva etapa de conservación, orientada a preservar su valor histórico y cultural para las futuras generaciones.
FUENTE: Redes





























