Alquileres impagables, ventas en baja y competencia online: el combo que golpea al comercio local
Desde el Centro de Defensa Comercial e Industrial advirtieron sobre el cierre de locales, la caída de la rentabilidad y el crecimiento de nuevas formas de consumo que desafían al comercio tradicional de Gualeguaychú. Algunos comerciantes evalúan compartir espacios para reducir costos, mientras otros optan por abandonar los locales físicos y concentrarse en las ventas por internet.

El cierre reciente de dos comercios de indumentaria ubicados en la zona céntrica de Gualeguaychú volvió a encender las alarmas en el sector comercial. Si bien cada caso responde a realidades particulares, detrás de estas decisiones aparecen problemáticas comunes que afectan a buena parte de los comerciantes de la ciudad: alquileres elevados, caída de la rentabilidad, incremento de costos operativos, cambios en los hábitos de consumo y una competencia cada vez más agresiva tanto desde el comercio electrónico como desde sectores informales.
La situación refleja un escenario que comerciantes y referentes del sector vienen describiendo desde hace meses. La desaceleración de las ventas, sumada a los costos fijos que continúan en niveles elevados, obliga a muchos negocios a replantear su funcionamiento para intentar sostenerse.
Desde el Centro de Defensa Comercial e Industrial (CDCI) explicaron que comenzaron a surgir alternativas que hasta hace algunos años parecían impensadas. Una de ellas es la posibilidad de compartir locales entre dos emprendimientos para dividir gastos de alquiler y servicios.
La propuesta circula cada vez con más frecuencia entre comerciantes que buscan reducir costos sin abandonar completamente la atención presencial. Sin embargo, reconocen que se trata de una alternativa compleja, que requiere compatibilidad entre actividades y un alto grado de confianza entre las partes involucradas.
El peso de los alquileres
Uno de los factores más señalados por los comerciantes es el costo de los alquileres comerciales, especialmente en las calles más buscadas del centro de la ciudad.
La calle 25 de Mayo continúa siendo uno de los corredores más demandados para la actividad comercial, aunque los valores que se manejan actualmente representan una carga difícil de afrontar para muchos negocios.
Según expresan desde el sector, existen casos donde los alquileres se duplicaron al momento de renovar contratos. En algunos locales, los comerciantes pasaron de pagar alrededor de dos millones de pesos mensuales a cifras cercanas a los cuatro millones, una diferencia que impacta directamente sobre la rentabilidad.
La consecuencia inmediata es que numerosos emprendimientos comienzan a evaluar mudanzas hacia sectores con menores costos o directamente la posibilidad de abandonar los locales físicos.
Mientras tanto, algunas arterias comerciales muestran una dinámica diferente. Comerciantes observan una mayor actividad en sectores como calle Urquiza, donde los costos resultan más accesibles y permiten una estructura económica más sostenible.
El avance de las ventas online
A los problemas económicos se suma una transformación más profunda vinculada a los hábitos de consumo.
El crecimiento de las compras por internet modificó radicalmente la relación entre comerciantes y consumidores. La posibilidad de comparar precios en tiempo real, acceder a una oferta prácticamente ilimitada y recibir productos en pocas horas cambió las reglas del mercado.
Para los comercios tradicionales, adaptarse a esta nueva realidad implica inversiones en tecnología, logística, redes sociales y plataformas digitales, además de una capacidad de respuesta mucho más rápida que la que se requería años atrás.
Los comerciantes reconocen que hoy los consumidores son menos pacientes y exigen disponibilidad inmediata. La demora en la reposición de productos o en la llegada de mercadería puede significar la pérdida de una venta que rápidamente se concreta a través de una plataforma online.
Este fenómeno no sólo afecta a los rubros tecnológicos o de indumentaria. Se extiende a prácticamente todas las actividades comerciales y obliga a los negocios a repensar permanentemente sus estrategias.
La competencia informal
Otro de los temas que genera preocupación en el sector es la competencia de espacios de venta que, según sostienen los comerciantes, no afrontan los mismos costos y obligaciones que los negocios formalmente establecidos.
La crítica apunta a emprendimientos que comercializan una amplia variedad de productos sin asumir gastos vinculados a alquileres comerciales, habilitaciones, impuestos, cargas sociales o personal registrado.
Desde el CDCI sostienen que el reclamo no busca impedir la actividad económica de ningún sector, sino garantizar que todos compitan bajo las mismas condiciones.
La preocupación se profundiza en un contexto donde muchos comerciantes aseguran tener dificultades para sostener el pago de salarios, servicios, impuestos y alquileres, mientras observan cómo otros actores operan con estructuras considerablemente más livianas.
Comercios que sobreviven con ahorros
Uno de los aspectos que más inquieta a las entidades que representan al sector es el creciente número de comerciantes que reconocen estar utilizando ahorros personales para mantener abiertos sus negocios.
La situación aparece especialmente en pequeños y medianos emprendimientos familiares que intentan sostener la actividad a pesar de los resultados negativos o de márgenes de ganancia cada vez más reducidos.
En algunos casos, los propietarios optan por reducir personal, trabajar exclusivamente con integrantes de la familia o trasladar parte de sus operaciones al ámbito digital para disminuir costos.
Otros directamente deciden cerrar los locales y continuar vendiendo desde sus viviendas o mediante redes sociales, una modalidad que creció significativamente en los últimos años.
Un escenario que exige adaptación
El panorama actual combina factores económicos, tecnológicos y culturales que afectan de manera simultánea al comercio tradicional.
La caída de las ventas, los altos costos de funcionamiento, la competencia de las plataformas digitales y la transformación de los hábitos de consumo conforman un escenario desafiante para los negocios locales.
Mientras algunos comerciantes buscan reinventarse y adaptarse a las nuevas reglas del mercado, otros enfrentan la difícil decisión de reducir su estructura o cerrar definitivamente sus puertas.
Por el momento, el sector coincide en que la situación exige respuestas rápidas y una capacidad de adaptación cada vez mayor para sobrevivir en un contexto que cambia a una velocidad inédita y que redefine día a día la forma de comprar y vender en la ciudad.
FUENTE: GualeDigital



























