Bajo un cielo amenazante, las comparsas enriquecieron sus propuestas en la segunda noche de carnaval
A nivel artístico se consolida una gran apuesta, aunque la venta de entradas todavía no acompaña. La comisión del carnaval deberá replantearse la estrategia de cara a la tercera noche.

El desfile de la edición “Néstor Lapalma y Roberto Arakaki” comenzó con un marco de público acotado, aunque pasadas las 22.30 comenzaron a poblarse algunos sectores del Corsódromo.
Desde la oficina de Prensa del Carnaval del País, comunicaron la presencia de 12 mil personas. Lo cierto es que el clima amenazante –por momentos con una leve lluvia- enrareció la segunda noche.
La segunda entrega de la edición se caracterizó por el crecimiento de las comparsas que protagonizan el carnaval. Una a una iremos repasando sus fortalezas y cuestiones a mejorar, ya que aún queda una noche para completar la propuesta.
Punto en contra fuera de la pista: La calidad de la transmisión en vivo a través del canal de YOUTUBE del Carnaval del País. El acople, las imágenes sin sonido, el cambio de secuencias alterando el orden del desfile que va narrando en cada caso una historia, deslucen la imagen de la fiesta.
ARA YEVI: LA RESISTENCIA
La comparsa sumó un destaque de apertura giratorio: un smartphone -que al comienzo tuvo algún inconveniente en el desplazamiento- reflejando contenidos digitales que buscan seducir y brindar placer inmediato al internauta. Con este destaque se completa la presentación inicial de la historia.
La comisión de frente desfiló prolija y con los efectos lumínicos completos. Hubo algunos problemas de afinación al comienzo de la interpretación de Alma Carnavalera, e inconvenientes con el sonido en algunos tramos del Corsódromo, que deslucieron algunos tramos de la puesta, aunque la banda sonó con fuerza y determinación.
A diferencia de la primera noche, se logró el movimiento en la carroza de apertura: Tanto en los ojos de Martín Fierro, como en la cabeza y el teclado.
En puesta del reloj se destacó como giraban a tiempo y demás todos los involucrados. El destaque del ciervo no se veía tan solo está vez
La comparsa del club Tiro Federal sumó máscaras al personaje principal, lo que permite confundir aun más al espectador sobre si se trata del mismo o distintos actores que lo encarnan.
Agregó un destaque con sable, estacas y la bandera argentina al medio, lo que no dejó tan expuestos al policía y demás personajes que iban dispersos la semana anterior.
El desplazamiento mejoró considerablemente, lograron avanzar sin baches, aunque con cierta dificultad para algunos integrantes al momento de ejecutar la coreografía durante el ritmo de chacarera.
Los ballets que reflejan los aspectos más tradicionales de la cultura gauchesca, desfilan de manera impecable. Mención especial para los portabanderas de Ara Yevi, destacan frente al resto de los embajadores de las otras comparsas.
La carroza de cierre está completa, sumó iluminación y terminación, lo que la hace ganar muchísima intensidad a diferencia de lo ocurrido el sábado anterior.
En cuanto al vestuario, se destacan las terminaciones de los trajes, los tocados, las texturas y la paleta elegida para contar la historia de La Resistencia.
Punto a favor para el andar de Florencia Jurado, que junto con su traje, destacan como una de las conjunciones más armónicas de la pasarela.
Es fácil notar la incorporación de luz y su rebote en cada elemento. La diversidad de cuerpos desfilando en la comparsa negra y dorada suma.
La batucada de Leo Stefani es sólida, el ida y vuelta con la pasista Camila Carro está logrado. La propuesta concluye con el estribillo del Himno Nacional Argentino ejecutado en un bandoneón, y la bandera en manos de la protagonista de ese último tramo.
Ara Yeví creció notablemente al cabo de una semana y, con gran personalidad, disputa el mejor resultado. No es una carroza para quienes se conformen con lo común. Puede gustar o no, pero no pasa desapercibida de ninguna manera. Eso la pone en riesgo y en carrera a la vez.
MARÍ MARÍ: GENIOS
Llegó el momento de una de sus mejores versiones de los últimos tiempos: La comparsa del club Central Entrerriano avanzó sólida sobre la pista con Genios.
La comisión de frente logra su cometido, avanza compacta y convence en la ejecución de la historia. Se emprolijaron tocados y se sumaron plumas.
Se lograron los movimientos en el genio y en la cabeza del impresionante elefante, aunque sigue sin moverse el Aladín de la segunda carroza.
Sumó elementos para los integrantes, bastones en distintas escuadras, se vistieron de una manera más lograda los destaques como la lámpara o el camello.
El desplazamiento fue muy parejo, casi sin baches o sin baches. Toque de Samba estuvo a la altura de la propuesta, muy prolija, en una de sus mejores performances.
La energía de los porta banderas no coincide en algunos tramos del desfile. Se producen algunos desencuentros.
Se incrementó la iluminación, generando momentos muy interesantes durante el desfile. La proyección de luces sobre la soberana Mary Ann Morrison, está muy bien resuelta.
La comparsa tiene mucha textura, lujo y brillo. Recupera la esencia de la Marí Marí de otros tiempos. Cuenta la historia de manera efectiva.
Vale señalar como dato que aunque tiene trajes de altura no cobra el volumen que sí tiene la comparsa de Ara Yeví.
La decisión de vestir a quienes empujan los destaques con la temática de la comparsa, es correcta.
La música de Toque de Samba y la arenga de Juan Boari puso de pie a todo el Corsódromo. La Aplanadora cumple con el ensamble y se destaca no solo en su sonido si no en la puesta visual cuando vemos a Rosario Sánchez sambar y perderse entre los pasillos batuqueros antes del final. En este punto, Marí Marí recupera su forma particular.
La comparsa rojinegra mejoró desde la última vez que pisó la pasarela. Fue una mejora discreta, correcta, sin fuegos artificiales, debido a la gran performance de la primera noche en la que no dejó mucho más lugar para crecer.
O´BAHÍA: EL PESCADOR, EL GENIO Y LAS MIL Y UNA NOCHES
La comparsa de los pescaditos deslumbró. La continuidad en el trazo de los diseños de Adrián Butteri no decepciona nunca.
La comisión de frente es sólida, coordinada en sus movimientos y los gestos de las bailarinas son conmovedores.
Se agregaron detalles en el destaque de apertura del genio: lo contextualizó, concluyó la pintura del barco, cuando gira el nombre de la comparsa tiene un nuevo toque. El holograma continúa siendo un detalle que impacta.
El sol de la primera carroza proyectada hacia las tribunas es impresionante, le da altura.
Se sumó movimientos a la primera carroza girándola casi del todo. Podemos decir que junto con la carroza del elefante de Marí Marí, se lleva los aplausos.
La banda musical sonó mucho mejor, se corrigieron los problemas de afinación que se percibieron en la primera noche.
La comparsa sumó un ballet, los tocados que faltaban y un destaque para cerrar después de la batucada. Completó la puesta, pero dejando lugar para seguir creciendo en la tercera noche. La sensación es que falta para que lleguemos al techo de O´Bahía este año.
Butteri hizo todos los deberes, entendió todo. Uno de los mejores trajes de este año es la estandarizada de pescados delante la carroza de los músicos.
Las plumas de la comparsa se notan mejor tratadas que las de Marí Marí. No hay opacidad. Sumaron una correcta iluminación a la puesta.
La paleta de colores elegida por el director pone en evidencia las diferencias entre las escuadras, los distintos momentos de la historia, contando un cuento que se entiende.
Agregaron escuadras y solistas como Vaina Butteri y Ruth Zárate.
Como destacamos en la primera noche, la batucada de Las Audaces suena prolija y cobró una fuerza que no tenía en ediciones anteriores. El show de la batucada es impecable, con la integración del personaje del sultán al cierre, conjugado con el destaque.
El desplazamiento de la comparsa fue correcto de principio a final. Se complejizó la coreografía que en la primera noche iba marcada, otorgando más libertad de movimiento a los integrantes. En esta segunda entrega se logró un equilibrio.
O´Bahía quiere ganar la copa de la edición 2026 y se nota.
PAPELITOS: VIVOS
La noche se precipitaba fría y húmeda, cuando la comparsa tetracampeona salió a la pasarela.
Sin dudas una de las mejores cosas de Vivos es el desplazamiento.
La explosión de color cumple con su cometido, impacta. El brillo y el fluor también hacen lo suyo.
Al igual que Ara Yeví, Papelitos tiene trajes con volumen, aunque algunas plumas se notan en peores condiciones que otras.
Se agregaron movimientos y luces al destaque de inicio y a la primera carroza, también sumaron campanas a la carroza de la banda, y la segunda carroza (que cierra) está muy bien lograda, incorporando movimiento.
Todavía no se termina de colocar a la altura de la comparsa del año pasado, pero apuesta a eso, se notó desde la primera noche hasta esta, Papelitos está desplegándose. Todavía tiene tiempo.
El trabajo de Martín Naef, como siempre, cumple con su cometido.
Explota el sonido en los parches de Los Pibes, que logra un buen enroque con la pasista celeste y blanca. Suena superior a las que comparten su estilo, ya que La Aplanadora se despega ejecutando otro plan.
La principal dificultad sigue siendo la propuesta musical, con momentos donde la afinación complejiza todo lo demás, pese a la gran ejecución instrumental.
Completó el destaque donde el homenaje a Gestro luce soberbio.
En la línea de los homenajes, la comparsa sumó lo propio para reconocer a Matecito, el payaso que da nombre a los corsos populares de la ciudad, desfilando junto al histórico carnavalero Cucho Ferreyra.
Juane Villagra cuenta muy bien la historia de Vivos, lo nostálgico funciona, los homenajes conmueven a su paso, pero falta una vuelta de rosca para sentir que Papelitos salió a ganar otra copa.





























